¿Quién puede formar una Comunidad de Energía?

Las Comunidades de Energía son estructuras abiertas, inclusivas y colaborativas que permiten a la población organizarse para gestionar de forma colectiva su energía. Su diseño legal y social está pensado para facilitar la participación de una amplia diversidad de actores, tanto individuales como colectivos, con el objetivo de democratizar el acceso, la producción y el uso de la energía renovable.
👥 Personas físicas
Cualquier persona puede formar parte de una Comunidad de Energía. No se requiere tener conocimientos técnicos previos ni experiencia en el sector energético. Lo que se valora es el compromiso con el territorio, el interés por participar en un modelo energético más justo y el deseo de contribuir al bienestar colectivo. Las personas físicas pueden participar como usuarias, productoras, promotoras o simplemente como colaboradoras en las actividades de la comunidad.
🏢 Personas jurídicas
También pueden formar parte de una Comunidad de Energía entidades como:
- Pequeñas y medianas empresas (pymes): que deseen reducir su impacto energético, mejorar su eficiencia o colaborar en proyectos locales.
- Cooperativas: especialmente aquellas con vocación social, ambiental o de servicios comunitarios.
- Asociaciones vecinales, culturales o ambientales: que quieran impulsar proyectos energéticos en sus barrios o pueblos.
- Entidades del tercer sector: como fundaciones, ONGs o colectivos que trabajan en ámbitos de inclusión, sostenibilidad o justicia social.
- Administraciones públicas: ayuntamientos, mancomunidades, diputaciones o cualquier organismo local que quiera liderar o apoyar iniciativas energéticas en su territorio.
🏘️ Participación local y proximidad
Uno de los principios fundamentales de las Comunidades de Energía es la proximidad territorial. Esto significa que las personas y entidades que forman parte de la comunidad deben estar situadas cerca de los proyectos energéticos que se desarrollan. Esta cercanía favorece la implicación directa, el conocimiento del entorno y la generación de beneficios compartidos.
🤝 Participación abierta y voluntaria
La normativa establece que la participación en una Comunidad de Energía debe ser abierta y voluntaria, lo que garantiza que cualquier persona o entidad interesada pueda sumarse sin barreras ni discriminación. Además, estas comunidades deben ser autónomas y democráticas, lo que implica que sus decisiones se toman de forma colectiva, transparente y horizontal.
🌱 Un modelo para todas las personas
Las Comunidades de Energía están pensadas para adaptarse a las realidades de cada territorio. Pueden ser impulsadas por grupos motores, por iniciativas ciudadanas, por administraciones públicas o por alianzas entre distintos actores. Lo importante es que respondan a las necesidades energéticas reales de la población, fomenten la equidad y promuevan el cuidado del entorno.
🧾 En resumen
Una Comunidad de Energía puede estar formada por personas físicas y jurídicas que se organizan para gestionar de forma colectiva su energía, desde la producción renovable hasta el consumo eficiente, pasando por el almacenamiento, la movilidad compartida o la gestión de la demanda. Es una herramienta poderosa para avanzar hacia un modelo energético más democrático, sostenible y justo.
